Entre los clásicos y los asteroides Imprimir
La Técnica
Escrito por Barbara Abramo   
Sábado 06 de Septiembre de 2008 14:26

 

En un tono de buen humor, la autora se declara una “astróloga anticuada” y critica las exageraciones de la modernidad, considerándolas un fruto perverso del discurso neoliberal. Por otro lado, reconoce la importancia de hallazgos astrológicos recientes y explica el origen del quintil y del biquintil.


En los últimos tiempos, con el intercambio acelerado de información en las listas de astrología de Internet, estoy leyendo sobre asuntos que nunca antes me interesaron, como por ejemplo, las discusiones sobre Quirón.

En mi estrechez mental, siempre me planteaba las cosas de otro modo; al ser la astrología un conocimiento tan antiguo, lo qué yo tenía que hacer era una arqueo-astrología, una excavación en el pasado. Fue así que llegué a Suméria, cuyo nombre pronuncio aquí y me siento clamando en el desierto. Anticuada, prefería Manilius a los textos de moda, y para no mentir, en cierta época anduve interesada en Lilith, pero fue solo ocasional y pasajera curiosidad. Mi cabecita capricorniana necesitaba establecer las jerarquías : ¿qué es al final lo realmente importante? ¿lo qué es arque, lo qué está al principio?

Creo que solo llegan a nosotros algunos subproductos de un conocimiento potente que sufrió roturas, deyecciones, exilios, y que cayó en el limbo y volvió vistiendo un nuevo look en las últimas décadas. Hasta hoy en dia, primero me espanto y después encuentro very annoying cuando veo a alguien explicar algo a través de algún biquintil casual entre asteroides o  planetóides, solo para dar un ejemplo.

Yo hago una Astrología vieja, donde estas cosas no tienen lugar, quizá porque mi instinto escorpiano me hace desconfiar de cosas poco seguras. Me quedo con las viejas jerarquias, por acotadas que sean. Lo demás es lo demás, o sea, modernidad. Es esa modernidad que me hizo durante años ni tomar en cuenta a Plutón, Urano, y Neptuno, cuanto más a los planetóides. Hasta hoy en dia, no tengo en cuenta a estos tres planetas cuando analizo regencias o progresiones. Solo tengo confianza en lo que ya pasé y que identifico con algunas cosas que puedo traer al campo de la percepción.

Siento, encuentro o desconfío – no tengo certeza – que determinadas preocupaciones son depositarias de un cierto discurso perverso del neolibealismo, y que la seducción para entrar en él es muy grande, y tambien la presión para hacerlo. Un astrólogo está bombardeado todo el tiempo por las mismas presiones que alcanzan  a cualquier profesional en esta periferia del sistema internacional.

Los clientes, por ejemplo, quieren todo fácil, rápido, indoloro. Quieren realizar la fantasmagoría del sistema: manía, producción, consumo, perversión. Nadie quiere oír un discurso que quiebre el discurso interno sobre sus limitaciones. Cuesta tiempo, trabajo, esfuerzo, cuesta un Saturno bien estructurado.

Grecia

El astrólogo quizá consiga ver de modo más incluyente ciertos aspectos que quedan obscurecidos por tanta modernidad, y no dejarse seducir por la presión de la modernidad, del nihilismo, del relativismo total. No importa lo que otros “istas” digan, el conocimiento de como un mapa opera es algo claro para un astrologo cualificado, mas allá de lo que opinen físicos y psicólogos de diversas orientaciones. Ellos allí y nosotros aquí. Son buenos para instruir, pero no debemos dejar que nos compriman dentro de una camisa de fuerza, con el pretexto de qué el discurso del astrólogo, ese lector del tiempo y del ritmo, ése ser desafinado y fuera de época, debe ser finalmente encauzado dentro de la modernidad, que  la mayoría de la veces trae consigo su séquito: manía, rapidez, consumo, producción, perversión y desestruturación. ¡Las narices se tuercen al leer Lilly o Maternus Firminus, desde luego! Su discurso no propone la solución rápida, ni la libertad – ese engaño – ni el consumo.

No sé, no tengo certeza. Creo que quizá no necesitemos dar cuenta de todo cuanto rueda en los cielos y hacer que todas esas cosas entren en un mapa. ¿No serán los eclipses más esclarecedores que los planetóides? No sé. O las estrellas fijas, tan importantes para la Astrología árabe y también allá en Suméria, donde todo comenzó... Después de los 40 años se tienen menos certezas y más dudas, como éstas que estoy mencionando, y con mi cabeza anticuada y mohosa me quedo pensando si ya no estoy totalmente desfasada. ¿no será hora de colgar los botines y hacer un tricot..?¡sin duda leyendo cantos sumérios!

Quintiles y biquintiles en el laboratorio astrológico


Bromas aparte, es necesario decir que los quintiles y biquintiles fueron creados, descubiertos o inventados – de acuerdo con la orientación ideológica del cliente – por el sagaz Kepler, uno de esos filósofos naturales tardíos, y sin duda brillante.

Las relaciones establecidas entre dos puntos que disten 72 grados uno del otro – el quintil – y su doble – el biquintil – tienen origen en estudios matemáticos del conocido científico. Dividir la circunferencia en ángulos iguales de 72 grados genera el pentágono, la forma nacida del número 5, de legendaria fama, relacionada con la creación y el movimiento.
La proporción áurea, o medida áurea, conocida por los griegos, se relaciona también con el dibujo del pentágono y con el número 5, la cual Pitágoras tanto estudió, y que sirvió de base para inúmerables estudios arquitectónicos. El propio Parthenon, el templo de Palas Athena en la ciudad de la que es patrona, fue construido teniendo por base la medida áurea [ver figura abajo].

Siglos mas tarde, Kepler retomó el significado del número, heredero activo de una cierta matemática pitagórica, e incorporando las descubiertas matemáticas de su época, extrajo el segmento de la quinta parte del círculo. La idea que estuve investigando algunos años atrás, es que las figuras compuestas por los quintiles y/o biquintiles tendrían que dar algún tipo de formulación práctica, para los felices poseedores, de fuertes dones de ingenio y talento artístico. Así, el quintil y el biquintil aparecen en cartas de personas que usaron la creatividad, la ingeniosidad y la libertad de inventar en sus áreas de actuación profesional.

Como ejemplo, estudiamos en un grupo la carta de Amadeus Mozart, bastante interesante a éste respecto. A lo largo del tiempo, por otro lado, adquirí el hábito de verificar la presencia de quintiles en cartas de clientes – principalmente los quintiles de la Luna y del Sol, con planetas tradicionales.   Realmente el feedback que obtuve de los clientes fue alentador.

ParthenonNo compilé estos datos estadísticamente, porque no creo que la estadística pueda mucha cosa con un sistema de variables tan amplio como el del lenguaje astrológico, pero queda la información, o el consejo, de que es posible extraer significados placenteros y creativos de quintiles de la Luna progresada al Sol, a Venus, a Júpiter y a Saturno. Por lo menos, ellos anuncian tiempos de desahogo cuando la carta está muy tensionada por aspectos de tránsitos y progresiones. En cuanto a los quintiles natales, he observado la generación del último encuadre planetario – la generación que nació en 1982 – por angosta proximidad, y he visto que la sospecha de que los quintiles anuncian dotes artísticos y creativos parece funcionar. Quien quiera experimentar, vale la pena.

Sobre los asteroides, queda practicar e investigarlos con tiempo y determinación, tarea que viene siendo hecha por algunos grupos de astrólogos norteamericanos, disponible en listas electrónicas para quien quiera participar. Descubrí cierta vez un asteroide que fue nombrado en honor del revolucionario ruso Vladimir Lenin. Queda saber lo que significaría tal asteroide en posición de destaque en la carta natal: ¿dotes revolucionarios? ¿O tal vez los moradores próximos del mausoleo en el que yace el cuerpo de Lenin embalsamado tendrían este asteroide en la cúspide de la casa 4 de sus cartas natales? ¡Son preguntas qué quedan en el aire!

Artículo original publicado en Constelar (www.constelar.com.br), Edición 24, junio de 2000.

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Sepa más sobre Alejandro Barbot (Uruguay), que tradujo y revisó este texto.