La niña que bautizó a un planeta Imprimir
Cultura y mito
Escrito por Fernando Fernandes   
Viernes 05 de Septiembre de 2008 21:00

 

La atribución del nombre del dios del submundo al planeta recién descubierto no fue una elección de los astrónomos sino la revelación de una niña inglesa de tan solo once años.

 


 

En la fría y nublada mañana del 14 de marzo de 1930 una niña inglesa llamada Venetia Burney, de once años, desayunaba en su casa en Oxford, en compañía de su abuelo, Falconer Madan. En un momento, el abuelo encontró en el Times una noticia que lo interesó muchísimo, a punto de motivarlo a leerla en voz alta para la nieta:

 

Un nuevo planeta

Descubrimiento del Observatorio de Lowell
Nueva York, el 13 de marzo


El profesor Harlow Shapley, Director del Observatorio de Harvard, anunció hoy que el Observatorio de Lowell en Flagstaff, Arizona, descubrió un noveno planeta de grandes dimensiones. El planeta, que todavía no recibió un nombre, se sitúa más allá de la órbita de Neptuno y es probablemente mayor que la Tierra, si bien que menor que Urano.

El hallazgo confirma la creencia del fallecido Dr. Percival Lowell en la existencia de tal planeta, y representa el resultado de varios años de investigación sistemática. El profesor Shapley clasifica el hallazgo como el más importante desde el hallazgo de Neptuno, en 1846.

Venetia BurneyVenetia era una nena a la que le gustaba leer y tenía una buena cultura general. Había aprendido recientemente en la escuela que la distancia de Neptuno al Sol era tan grande que desde allá solo sería posible observar al Sol como un pequeño punto brillando en la oscuridad. Sabía, consecuentemente, que cualquier planeta más allá de Neptuno debía estar siempre sumergido en tinieblas. Por otro lado, Venetia andaba leyendo también un librito llamado The Age of Fable, de Thomas Bulfinch, una introducción a la historia de la mitología. En este libro aprendió que todos los planetas sacaban sus nombres de figuras mitológicas, cosa que la llevó a pensar en algún dios que aún no hubiera sido aprovechado para denominar a un cuerpo celeste. Como el artículo mencionaba el nombre de Percival Lowell, cuyas iniciales son las letras PL, Venetia tuvo un insight y sugirió tranquilamente a su abuelo: “Creo que Plutón podría ser un buen nombre para ese planeta.”

Probablemente el asunto habría quedado ahí, pero Falconer Madan era alguien bien conceptuado intelectualmente y además hermano de Henry Madan, el científico que sugiriera, en 1878, los nombres Deimos y Fobos para los dos satélites de Marte. A Falconer Madan le gustó la sugerencia de la nieta y decidió transmitirla a Herbert H. Turner, ex astrónomo real, que, a su vez, la relató en telegrama al Observatorio de Lowell, al día siguiente.

Lo demás es historia. El día 1º de mayo de 1930, Vesto Slipher, director del Observatorio de Lowell, anunció oficialmente la adopción del nombre Plutón para el nuevo planeta. Venetia Burney se llevó una sorpresa cuando supo que el comentario que hiciera al abuelo acabó incorporado por la ciencia. Más tarde, ya adulta, se recibió de maestra, se casó con un matemático y se fue a vivir a la ciudad de Epson. Fue allí que, a los 87 años, se enteró que Plutón había sido clasificado como “planeta enano”, y comentó: “Preferiría que Plutón siga siendo un planeta, pero, a mi edad, eso no tiene mucha importancia...”

Esa es la historia. Ahora vamos al mapa:

Si Plutón no hubiera sido bautizado con este nombre, ¿los astrólogos habrían percibido las correspondencias simbólicas entre la forma de actuar del planeta y los mitos del dios del submundo de los griegos? En otras palabras, ¿hasta que punto la decisión de los astrónomos influenció la posterior percepción de los astrólogos? Ésta es, seguramente, una pregunta sin respuesta, pero no deja de ser incómoda. Por otro lado, podemos cuestionar si los astrónomos que “bautizaron” Plutón realmente hicieron uso de su libre albedrío o fueron meros instrumentos de algo mayor – una “voluntad inconsciente”, una percepción difusa de la emergencia de un nuevo concepto. Lo más significativo es que el portavoz del señor del Hades, la persona que reveló al mundo el símbolo que pasaría a habitar el imaginario colectivo, fuese una niña – alguien, por tanto, más cerca de lo instintivo y de lo irracional que el propio Plutón representa.

Levantar el mapa del momento en que el insight (o el desvelamiento) del nombre de Plutón llegó a la superficie puede ayudarnos a comprender el contexto de la emergencia de este símbolo. Sabemos que el hecho se dio en Oxford, en Inglaterra, el día 14 de marzo de 1930, a la hora del “breakfast”, o sea, durante el desayuno matutino. Era un viernes, y probablemente tanto Venetia como su abuelo tenían actividades rutinarias a cumplir. Podemos pensar en una hora a eso del amanecer o un poco más tarde, antes de las ocho de la mañana. Eso nos deja con tres posibilidades de Ascendente: Piscis, de las 5h49 de la mañana (antes del amanecer) hasta a las 6h40 (ya con el Sol en la casa 12). De allí hasta a las 7h32 el Ascendente es Aries, pasando a Tauro de allí en adelante.

Bautismo Plutón

Venetia Burney sugiere el nombre "Plutón" - mapa especulativo - 14.3.1930, 7h GMT - Oxford, Inglaterra - 51n46, 001w15.

El Ascendente que corresponde a la hora más probable, sobre las 7h de la mañana, es Aries. En este caso, Saturno en Capricornio es el planeta más elevado de la carta, o sea, lo más cercano de Medio del Cielo, mientras Plutón es quien ocupa la posición más inferior, cerca del Fondo del Cielo. El Sol en la 12, opuesto a la Luna, muestra la posibilidad de iluminar y ganar conciencia sobre algo que aún no es visible (como el propio Plutón); Urano en Aries en el Ascendente da cuenta de la naturaleza espontánea e inesperada de la sugerencia del nombre. El propio Plutón estaría en la casa 4 – simbólicamente un lugar profundo – pero ya en conjunción con la cúspide de la 5, que rige los niños y los actos creativos.

Literalmente, es un mapa que muestra la emergencia de un símbolo aún oculto y sin nombre (casa 12, casa 4) que de repente alcanza la conciencia (Urano en el Ascendente, Luna nueva) y rompe los límites del mundo conocido y estructurado (Urano en cuadratura con Saturno en medio al Cielo). Plutón estaba en Cáncer, signo femenino y de nutrición, y es revelador el hecho del que haya sido bautizado por una chica y durante una comida.

El contexto histórico del hallazgo de Plutón


El hallazgo de Plutón coincide con algunos procesos históricos bien conocidos:

  • Gran Depresión – Crisis económica y desempleo en dosis importantes como consecuencia del crash de la Bolsa de Nueva York.
  • Nazismo, Fascismo y Stalinismo – Emergencia de un nuevo modelo de Estado autoritario, con anulación de la individualidad y de los derechos civiles en nombre de la seguridad y de la defensa de los intereses nacionales.
  • Desarrollo de la energía nuclear, trayendo la posibilidad de la destrucción total de la humanidad.
  • Propaganda a servicio del poder.
  • Cultura de masas – fortalecimiento del cine, de las historietas y de la radio como “fábricas de mitos”.
Lo que nos interesa aquí es solamente plantear un paralelismo: en el momento del hallazgo de Plutón, era como si tales asuntos estuviesen azuzando la conciencia del colectivo. 76 años después, el rebajamiento de Plutón a la condición de “planeta de segunda clase” parece corresponder a un proceso colectivo análogo, aunque de sentido opuesto: es como si el mundo estuviese harto de manejar cuestiones plutonianas, a punto de descartarlas y esconderlas debajo de la alfombra.

Este es un punto al cual volveremos más adelante. Queda aún recordar un personaje de ficción que surge en sincronía con el hallazgo de Plutón y, de tan plutoniano que es, lleva al señor del Hades en el propio nombre. Estamos hablando de Pluto (Plutón en inglés), el larguirucho y fiel perro de Mickey Mouse.

Lea también: Pluto, el perro
Artículo original publicado en Constelar (http://www.constelar.com.br), Edición 99, septiembre de 2006.

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